¿Sabías que 1 de cada 2 docentes padece de Disfonía Enfermedad Profesional y lo desconoce?

Disfonía Enfermedad Profesional Docente

Entrevista a Lic. Rosa Ana Rosales, coordinadora del Servicio de Fonoaudiología del Consejo Local Capital Federal.
Debido al esfuerzo, abuso o mal uso de la voz, los docentes pueden sufrir importantes trastornos vocales. En esta nota, la especialista Rosa Ana Rosales habla sobre la prevención, la disfonía como enfermedad laboral y la técnica de respiración correcta para quienes hacen de la voz una herramienta de trabajo.

disfonia“El docente debe saber que la simple respiración que realiza en forma inconsciente y automática en su vida cotidiana no es suficiente para quien utiliza la voz profesionalmente. “Si respira mal, va a hablar mal”, dice Rosa Ana Rosales, coordinadora del Servicio de Fonoaudiología del Consejo Local Capital Federal de la Osplad. Sentada frente a su escritorio del consultorio de La Casona, en Lavalle 1942, Rosales extrae de sus cajones las conclusiones de un trabajo de investigación que ella misma sistematizó hace unos años, y que señalan que casi un 40 por ciento de los beneficiarios evaluados fonoaudiológicamente por profesionales del Servicio en escuelas porteñas padecen disfonías de diversos grados.

“Las disfunciones de la voz se manifiestan por la alteración de una o de todas las cualidades vocales (disfonía) o por falta absoluta de la voz (afonía); también pueden haber signos de fatiga vocal que indican una desadaptación de la voz al medio. Existe una variabilidad biológica que es de gran importancia en la génesis de las patologías de la voz. En relación a un mismo riesgo o condición laboral patógena no todos enferman y los que lo hacen, no lo hacen al mismo tiempo y con la misma intensidad.

Estas diferencias son significativas en situaciones de exposición baja o mediana, pero en casos de sobreexposición, todos enferman”, sostiene.

Desde febrero de 1996, con la sanción de la Ley 24.557, la disfonía y la Hepatitis A son consideradas enfermedades laborales para el trabajador docente. Esta ley es bastante amplia, ya que abarca a la disfonía que se intensifica durante la jornada de trabajo y que recurre parcial o totalmente durante los períodos de reposo o vacaciones, sin compromiso anatómico de las cuerdas vocales y también a la disfonía persistente que no remite con reposo y que se acompaña de edemas, nódulos u otras patologías en las cuerdas vocales. “Ahora, para que exista una enfermedad laboral tiene que haber un agente causante, y en este caso sería el abuso de la voz –explica Rosales–. El tema es que no hay muchas estadísticas acerca de cuáles son los agentes que están influyendo para que aparezca esta enfermedad”.

- Sin embargo existen variables o condicionantes generales, ¿verdad?
Sí. Cuando hicimos la Campaña Osplad va a la escuela, en 1996, evaluamos una cantidad de variables y su correlación con la aparición de la disfonía como daño. Por ejemplo cantidad de alumnos por aula y disfonía; cantidad de horas de cátedra y disfonía, o cantidad de colegios. Así encontramos que individualmente cada una de estas variables no provocaban disfonía, pero que a lo largo del tiempo había una multicausalidad, y si hacíamos un corte de los docentes evaluados con 10 años de antigüedad en la profesión, ahí aparecía la disfonía como daño. Es decir, no todos los que están sometidos a una variable van a tener disfonía, pero si esto es excesivo todos van a padecerla en algún momento.

- ¿Qué situaciones suelen anteceder a la fatiga vocal?
El cansancio vocal puede aparecer después de la primera hora de clase, después de varias horas de actividad vocal, a veces durante el fin de semana o a mitad de año. Al desconocimiento de una técnica vocal correcta debemos sumar los condicionantes propios de la actividad docente, que contribuyen a la disfunción vocal: por ejemplo, la disconformidad con el grado o grupo, tener cursos muy numerosos que obligan a elevar la voz o trabajar en medio de ambientes ruidosos o en aulas con malas condiciones acústicas. También la sobrecarga de horas, como dije antes, producto de bajas remuneraciones que obligan al docente a trabajar sin el descanso apropiado.

- ¿Cuáles son los síntomas más comunes?
En general la ronquera, el dolor o ardor al hablar; la sensación de falta de aire, constricción en el cuello o sensación de tener algún cuerpo extraño en la garganta; la dificultad para tragar y la carraspera. Las disfonías pueden ser esporádicas o transitorias en caso de resfrío, gripe o anginas. También pueden ser crónicas, que son irreversibles y provocadas por afecciones que no pueden ser curadas. La aparición de la disfonía puede ser progresiva: al principio se fuerza la voz; el tratar de dominar el ruido ambiente significa gritar. Además la voz no es más que aire que pasa por las cuerdas vocales, y esas cuerdas vocales vibran y al vibrar es que sale el sonido. Entonces, si grito, las cuerdas que se mueven habitualmente en forma armoniosa, pegan un golpe, y ese golpe repetido es el que las irrita y que después puede devenir en nódulos.

- ¿Es posible prevenir los problemas derivados del abuso de la voz?
La prevención tendría que estar destinada a docentes de entre 20 y 30 años de edad: ahí es cuando se puede prevenir; después ya puede estar instalada la enfermedad. Además hay que resaltar la importancia de la consulta al otorrinolaringólogo para cualquier persona que esté más de una semana con disfonía: no es normal que la disfonía se prolongue más allá de una semana. Por otra parte, la ley 24.557 obliga a hacer prevención, es decir que debieran controlarse las condiciones de las instituciones educativas.

- Recién mencionaba que la voz no es más que aire que pasa por las cuerdas vocales. ¿Qué importancia tiene la respiración en el cuidado de la voz y cuál es la técnica respiratoria correcta?
La respiración correcta es la costodiafragmática, que se realiza sin esfuerzo. Esto es importante porque el 90 por ciento de la insuficiencia o fatiga vocal proviene de una respiración inadecuada. El profesional de la voz debe inspirar por la nariz, luego hacer una pausa para después espirar por la boca, en forma de soplo suave y prolongado. Este soplo es el que produce la voz: el sonido del habla se produce por la vibración de las cuerdas vocales en tensión y debido al aire que pasa a través de ellas. Sin embargo el soplo espiratorio no debe llegar a contraer los músculos del cuello. Si se altera el equilibrio muscular por una respiración exagerada o un soplo disminuido, el trastorno vocal no se va a hacer esperar. La práctica progresiva de la relajación permite eliminar tensiones musculares que son adversas a una buena fonación. Si esto no se logra puede tratarse de una problemática conflictual que requiere tratamiento psicoterapéutico.

- ¿Qué tipo de tratamiento es necesario para evitar o limitar las disfonías?
Primero está la consulta al otorrinolaringólogo, que es el que observa las cuerdas vocales y hace un diagnóstico de lo que ve. Esto le permite indicar el tratamiento fonoaudiológico; a veces primero puede medicar o indicar reposo vocal. Pero el tratamiento tiene que ver, fundamentalmente, con aprender una técnica vocal correcta: no solamente hay abuso de la voz sino también mal uso de la voz. Hay que evitar hablar en un tono monótono, sin ninguna modulación, y en cambio utilizar todos los armónicos, que son los sonidos que dan el modo propio y característico de sonar de una voz; es decir, el timbre. Pero para cuidar de la voz lo más importante es mantener un estilo de vida y un entorno saludable: al fin y al cabo, no hay que exigir a la voz más de lo que se le exigiría al resto del cuerpo –concluye.

- ¿Cómo prevenir las Afecciones Vocales?
Evite el abuso y mal uso de la voz
No hable en exceso: puede provocar cambios laríngeos
Cuando realice esfuerzos, trate de descansar para recuperar el equilibrio muscular y respiratorio
Evite la tos habitual, excesiva y violenta
Evite el carraspeo intenso (para aclararse la garganta)
No hable durante toda la hora de clase; alterne la exposición con otro tipo de tareas
Utilice la palabra didáctica: no hable sólo a la primera fila
Hable con sonoridad adecuada, ni muy alto ni muy bajo
Hable a una velocidad correcta, ni muy rápido ni muy lento
Evite hablar en lugares ruidosos. Utilice micrófono. Hablar dominando el ruido ambiente significa gritar
No fume
Evite los cambios bruscos de temperatura
Aproveche las horas libres para descansar la voz
Respire antes de hablar
Ante los primeros síntomas, consulte a su otorrinolaringólogo
Tome varios vasos de agua por día.

¿Padezco una incapacidad como consecuencia de ésta enfermedad?

Es habitual que éste tipo de afección genere un grado de incapacidad en nuestro órgano de la voz, el cual debe ser resarcido por la aseguradora de riesgo de trabajo (ART), es decir, que la aseguradora de riesgo de trabajo debe pagarnos por el grado de incapacidad que haya provocado en nosotros esta enfermedad.

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